Pastor perdonó al conductor ebrio que lo atropelló y le dejó sin pierna

Después de un accidente que le costó su pierna derecha, casi su vida y la de su hija, un pastor ha decidido perdonar a su atacante ante las autoridades.

Darrin Ray, quien nació con fisura labiopalatina bilateral y atravesó varios años duros por el acoso a su apariencia y ataques hacia su autoestima después de varias cirugías correctivas, recibió un golpe de un conductor ebrio mientras manejaba su vehículo en 2006.

Todo sucedió cuando iba en su auto de camino a la iglesia con su hija cuando un hombre ebrio los golpeó con su vehículo a través de la línea central de frente a unos 60 mph; según Ray, su familia sufrió tanto que por un momento quiso que el hombre pudiera sentir lo mismo.

«Quería que sufriera como él me hizo sufrir, como hizo sufrir a mi familia», dijo tras someterse a varias cirugías nuevamente.

La hija de Ray solo tuvo algunos rasguños pero su padre quedó atrapado en el auto con muchos huesos rotos, sangrado intenso y quemaduras por el goteo de ácido de la batería del vehículo; los paramédicos que llegaron a la escena apenas pudieron sacarlo del carro para trasladarlo a emergencias debido a su estado grave.

El trabajo que realiza Ray se enfoca con los adultos mayores y las personas discapacitadas, según lo que dijo en “I am Second”; allí explicó que el cambio de corazón vino cuando él vio al conductor dentro de la sala del tribunal, entonces pudo entender cómo funciona la gracia y la misericordia de Dios, incluso en su vida.

“Dios suavizó mi corazón”, dijo.

Cuando Ray pidió que le fuera perdonada la deuda pendiente al conductor, el juez simplemente se sorprendió.

“El juez me miró y dijo: ‘¿Por qué quiere perdonarle esa deuda a este hombre?’ Y miré a ese juez, y le dije, ‘Porque tengo un salvador que me perdonó. Pagó mis deudas que nunca pude pagar”, contó.

Lo que sintió después de haber perdonado fue algo que era mucho mejor que la venganza que en un principio pensó para el hombre.

“Cuando perdoné a ese hombre al instante me liberé de la amargura y la ira. Cuando realmente piensas en cuánto te ha perdonado Cristo, te ayuda a perdonar a otros que te han hecho mal. Ahora, puedo caminar en libertad y plenitud”, finalizó.

Este es un gran ejemplo de la puesta en práctica del amor y la misericordia de Dios, que aun siendo nosotros pecadores, Cristo murió por nosotros.