Repartidora responde al llamado de Dios al volver a casa de una mujer atribulada y orar por ella

Trabajando como repartidora de la cadena de paquetería FedEx, Amanda Riggan además dirige una misión para seguir alentando a otros y agradecer a aquellas personas que se convierten en héroes locales dedicándoles una comida hecha por ella misma, todo con apoyo de empresas locales; “Hungry Heroes”, tiene desde 2018 bendiciendo al condado de York y todos sus alrededores.

“Alimentando a los primeros respondedores una agencia a la vez: servimos a quienes nos sirven y nos protegen como nuestra forma de mostrar nuestro agradecimiento a la policía, los bomberos, los servicios de emergencias médicas y las fuerzas armadas. Sirviendo barbacoa con un ‘Gracias’”, dice su sitio web.

Mientras que hacía su trabajo como repartidora, Dios conmovió su corazón para brindar consuelo y apoyo a una mujer que con solo verla supo que necesitaba desesperadamente aquello que Riggan estaba dispuesta a hacer en ese momento en específico.

La historia contada por Amanda se ha compartido muchas veces desde que ella lo contó mediante un video de Facebook.

Ella cuenta que estaba en su tarea diaria de entregar paquetes cuando llegó a casa de una señora, que para ese tiempo acababa de celebrarse las fiestas de Navidad y Año Nuevo, por lo que ese fue un tema de conversación para ambas, pero la respuesta de la dueña de la casa conmovió a Amanda.

“Estaba habitual entregando cajas, cuando una señora salió de su casa mientras revisaba su buzón en busca de su periódico. Tenía 2 cajas para ella, y mientras caminamos juntas por el camino de entrada, ella me preguntó cómo había pasado las vacaciones”, comenzó a relatar ella.

“Le dije que había tenido una Navidad y un Año Nuevo realmente geniales, y le pregunté lo mismo”, agregó para sorprenderse por la respuesta.

“La señora estaba llorando porque dijo que no era bueno, porque su esposo tenía cáncer”, detalló.

Para desviar el tema, Amanda le entregó los paquetes, le preguntó su nombre para luego irse a unas 20 paradas más allá pero con el sentir en su corazón de que tenía que hacer algo por la señora, aun cuando no pudiera completar su trabajo diario, pero ella sabía que debía volver.

Una vez que volvió, la reacción de la señora no pudo ser otra: brazos y corazón abiertos a recibir lo que estaba a punto de presenciar.

“Dejé lo que estaba haciendo. Regresé a ese vecindario, llamé a su puerta y le pregunté: bajó las escaleras, tenía lágrimas en los ojos cuando vio que era yo, sonrió y dije: ‘Señora, ¿puedo orar con usted?’ Y ella simplemente se derrumbó. Salió al porche delantero y me apretó muy fuerte”, contó

Y finalizando el video ella destacó lo siguiente:

“El punto de esto es que mucha gente quiere que el Señor los use, y para mí, como ejemplo, oro todos los días para que el Señor me use, pero cuando Él está tratando de usarte o cuando sientes ese llamado, y eso tira de tu corazón, ¿mueves tus pies? ¿Te mueves? Ella agrega: “Cuando sienta esos tirones en la fibra sensible de su corazón y sienta que necesita hacer esto, deténgase y hágalo”.

Dios bendiga esta noble acción y cómo dispuso con todo su corazón atender el llamado del Señor para llevar una palabra, una oración o simplemente un abrazo.