Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner sufrió intento de asesinato en las afueras de su casa

Alrededor de las 9 de la noche, hora local, Fernández llegó a su residencia en el barrio de Recoleta, en Buenos Aires, y rodeada por una multitud en la que destaca la prensa, un hombre desconocido surgió desde el grupo le apuntó a la mujer a escasos centímetros de la cara y a una altura considerable en la cabeza, mientras ella se agachó y se cubrió con antebrazos y manos su cabeza.

Afortunadamente, el arma no accionó a pesar de que el hombre manipuló el gatillo y de inmediato fue intervenido por los custodios, para ser trasladado a las autoridades; el incidente pasó en cuestión de segundos, por lo que se ha convertido en un tema de análisis mundial.

«Estábamos con la algarabía de ver a nuestra líder cuando de golpe hubo un tumulto. Estábamos haciendo un cordón agarrada con los compañeros y de repente, sin mediar palabra, el hombre gatilló. Él le puso el revolver en frente. Cristina se agachó y varios, entre militantes y custodia, lo redujeron», dijo un seguidor de la vicepresidente, quien presenció la escena.

El arma ya está siendo analizada, la cual fue hallada a pocos metros del lugar del suceso; se conoció por medio del diario La Nación que la pistola es de modelo Bersa, calibre 380 y estaba completamente cargada.

Asimismo ya se conoció que el perpetrador se llama Fernando Andrés Sabag Montiel, de 35 años nacido y criado en Brasil; el mismo ya tiene antecedentes penales por el porte de armas no convencionales desde el año 2021.

No se sabe cuál sería el motivo del atentado contra la vicepresidenta pero se conoció que su padre fue expulsado de Brasil en 2021, y que tiene tatuajes con símbolos del comunismo satánico y al radicalismo y odio.

Debido a la cobertura que los medios le dieron a Fernández y su llegada a la residencia, el momento del atentado quedó grabado desde distintos ángulos mostrando como todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos.

Políticos como ministros argentinos, el expresidente del país, Mauricio Macri, el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, el ex presidente de Brasil y actual candidato, Lula da Silva, y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fueron los primeros en reaccionar y condenar el hecho.