El día que se decidió iniciar los terribles experimentos con los prisioneros de Auschwitz

Heinrich Himmler, artífice del programa de Hitler para exterminar a la población judía de Europa, convocó una conferencia en Berlín para discutir las perspectivas de utilizar a los prisioneros de los campos de concentración como objeto de experimentos médicos.

Los otros asistentes fueron el jefe de la Inspección de Campos de Concentración, el general de las SS Richard Glueks (jefe del hospital), el general de división de las SS Gebhardt y el profesor Karl Clauberg (uno de los ginecólogos más destacados de Alemania).

El resultado de la conferencia fue que se acordó un importante programa de experimentación médica con mujeres judías en Auschwitz.

Estos experimentos debían llevarse a cabo de tal manera que los prisioneros no supieran lo que se les estaba haciendo. Esta experimentación tomaría la forma de esterilización a través de dosis masivas de radiación o inyecciones uterinas. Adolf Hitler apoyó este plan con la condición de que se mantuviera en secreto.

Que Heinrich Himmler propusiera tal conferencia o respaldara tal programa no debería sorprender a nadie familiarizado con su currículum. Como jefe de Schutzstaffel, el brazo militar del Partido Nazi, y subjefe de la Gestapo, la policía secreta, Himmler pudo, con el tiempo, consolidar su control sobre todas las fuerzas policiales del Reich.

Esta toma de poder resultaría altamente efectiva para llevar a cabo la “Solución Final del Führer”. Fue Himmler quien organizó la creación de campos de exterminio en toda Europa del Este y la creación de un grupo de trabajadores esclavizados.

Auschwitz fue el más grande y mortífero de los seis campos de exterminio donde cientos de miles de personas fueron torturadas y asesinadas durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto bajo las órdenes del dictador nazi Adolf Hitler.