Sociedades Médicas y AbbVie lanzan el Decálogo para avanzar en la eliminación de la hepatitis C

Desde que en 2015 el Ministerio de Sanidad pusiera en marcha el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud (PEAHC)1, se ha conseguido una gran mejora en el proceso de eliminación de esta enfermedad. También se ha observado una tendencia descendente de la prevalencia de infección activa por el virus de la hepatitis C (VHC) en algunas de las poblaciones más vulnerables2,3,4 y se ha avanzado en el conocimiento de la infección activa en la población general5.

El plan, junto con el trabajo de los profesionales sanitarios, ha logrado reducir los pacientes infectados de forma drástica. A pesar de ello, se estima que aún quedan alrededor de 60.000 pacientes pendientes de recibir tratamiento. Llegados a este punto, las estrategias de ‘microeliminación’ cobran más importancia que nunca. Para ello es fundamental trabajar en subpoblaciones determinadas (personas con VIH, presos, hemofílicos), entornos (hospitales, centros de adicción), cohortes generacionales (baby boomers) o áreas geográficas (ciudades o región).

España tenía una posición privilegiada para haber eliminado el VHC antes del año 2030, que era la fecha que la OMS había fijado para lograrlo. Antonio Aguilera, miembro de la Junta Directiva de la SEIMC comenta el freno que ha supuesto la COVID-19 para conseguir este objetivo. «A nivel de diagnóstico tenemos datos preliminares de una reducción significativa en el número de pacientes cribados, así como en el de diagnosticados con infección activa. Desde SEIMC hemos enviado a los Servicios de Microbiología del SNS una encuesta para poder cuantificar la magnitud del impacto».

Javier Crespo, presidente de la SEPD comenta cómo la COVID-19 ha hecho detener algunas de las políticas de eliminación de la hepatitis y las consecuencias que puede tener en la evolución de esta patología. «Cada año de retraso en el diagnóstico y tratamiento de la hepatitis podría provocar la aparición de cerca de 44.800 nuevos cánceres de hígado y 72.300 muertes adicionales por VHC en todo el mundo para 2030. Es fundamental volver cuanto antes a la programación de hepatitis previa a la pandemia».

DETECCIÓN PRECOZ

José Luis Calleja, jefe de Servicio del Hospital Puerta de Hierro y presidente de la AEEH, incide en lo importante que es el diagnóstico temprano para poder tener éxito en el tratamiento de un paciente con hepatitis C. «Si a un enfermo le diagnosticamos en una fase avanzada de la enfermedad, podremos curar el virus con antivirales pero no curaremos del todo la enfermedad». El doctor Aguilera también resalta el alto coste que esto supone para el sistema sanitario, ya que «se tendrá que asumir el cuidado de pacientes con enfermedad avanzada y recursos sanitarios mucho más costosos. Si no diagnosticamos a los pacientes infectados, estos no van a poder tratarse y curarse. Esa es la clave de la eliminación del virus».

El decálogo nace como una iniciativa de micro-eliminación enfocada a la erradicación del VHC dentro de los hospitales. «El propósito es hacer un check list para recordarnos a los profesionales la necesidad de hacer un cribado sistemático del VHC en múltiples situaciones, que conocemos, pero a veces olvidamos. Este olvido es más frecuente en las áreas del hospital menos habituadas al manejo de pacientes con patología hepática», afirma el doctor Crespo.

En el decálogo se establecen una serie medidas que favorecen la eliminación de la hepatitis C en los hospitales de España. El doctor Calleja distingue entre las medidas de tipo general de la población y las de ámbito más específico. En las de tipo general existe una guía del Ministerio de Sanidad que señala las poblaciones en la que se deben realizar el cribado por tener factores de riesgo. El objetivo del decálogo es más específico. «Se trata de sistematizar las acciones que son necesarias en un hospital para estar seguros de que todos los pacientes que pueden estar infectados y tienen vinculación con el hospital puedan realizar un test de hepatitis C y tengan acceso a su tratamiento si ese test es positivo», afirma el especialista.

El doctor Antonio Aguilera asegura que, aunque el documento se circunscribe a hospitales, «probablemente tendrá también un efecto positivo fuera de ellos, por la gran interrelación existente de esta patología concreta en ambos escenarios».

El presidente de GEHEP, Juan Macías, subraya cómo las estrategias de micro-eliminación son esenciales para acabar con la hepatitis C en España. «A través de este decálogo otorgamos a todos los hospitales las herramientas necesarias para poner en marcha estas estrategias para encontrar y tratar a todos los pacientes con VHC».

«Debemos hacer un enfoque más pragmático», asegura el doctor Crespo. «Eliminemos la infección en un determinado lugar, en una determinada área geográfica, en un determinado colectivo de pacientes. Como ejemplos, analicemos la presencia del VHC en todos los pacientes con VIH, o hagamos un cribado en todos los internos en una institución penitenciaria», comenta.

Aunque la prevalencia de los enfermos con hepatitis C se da en determinados grupos de pacientes (contacto con transfusiones antiguas, contagio por vía parenteral, por adicción a drogas, o por vía nosocomial), hay que destacar que el 50% de los afectados no tienen ningún factor de riesgo, aunque se ha observado que suele concentrarse en pacientes con edades comprendidas entre los 50 y 70 años. «Una de las actuales estrategias se basa en centrar el esfuerzo en la edad y no en los factores de riesgo. De esta manera detectaremos a dos terceras partes de los infectados. También hay que recuperar a pacientes diagnosticados que, por diferentes motivos, no han vuelto«, asegura Calleja. «Es necesario implementar sistemas de rastreo para buscar a estos pacientes positivos».

SIMPLIFICACIÓN DEL DIAGNÓSTICO

Otro de los objetivos que se pretende abordar en la hepatitis C es el de la simplificación de su diagnóstico y tratamiento. «Hoy en día tenemos las herramientas para ofrecer una terapia con poco control médico y con una tasa de curación cercana al 100%», asegura Calleja. «Hay que evitar perder pacientes ya cribados por estar pendientes de pruebas confirmatorias, e impedir que los diagnosticados se queden sin tratamiento por demorarse este», afirma el doctor Aguilera.

Javier Crespo explica cómo «esta simplificación supone poder realizar el diagnóstico en un solo paso, adoptando un sistema de notificación o alertas de los casos virémicos, tanto al médico solicitante como a las unidades responsables del tratamiento del VHC en cada área sanitaria. Esto llevaría a una derivación directa a la atención especializada de cualquier paciente diagnosticado».

Los expertos coinciden en subrayar el papel fundamental que ha tenido la industria farmacéutica en este proceso de eliminación del virus. «España es un modelo de éxito. Gracias al plan del Ministerio se ha tratado y curado a 150.000 pacientes. Ha disminuido su mortalidad, la tasa de cáncer y la necesidad de trasplantes. Ha sido un esfuerzo de pacientes, hepatólogos, Comunidades científicas, Gobierno y la industria farmacéutica, que ha conseguido precios de medicamentos que no existen en muchos países de Europa», señala José Luis Calleja. Para Antonio Aguilera, la industria farmacéutica ha aportado antivirales de acción directa (AAD), utilizados en el tratamiento y en diagnóstico, que han proporcionado ensayos y plataformas para obtener resultados seguros y precisos. También ha apostado por la investigación, educación y formación, a través de sociedades científicas, y ha fomentado proyectos cuyo objetivo es la consecución de la eliminación integral del VHC desde diferentes perspectivas«.

Javier Crespo considera a la industria farmacéutica como un partner imprescindible para conseguir el objetivo de la eliminación de la Hepatitis C. «No tengo ninguna duda de que continuará colaborando con los pacientes, los clínicos y las autoridades sanitarias en la eliminación del VHC»,