¿Los bebés que mueren tienen salvación en Cristo? Esto respondieron varios teólogos

Ciro Zibordi, teólogo pentecostal, dijo que la mayoría de las corrientes teológicas creen en que los niños que no nacieron tienen salvación debido a que no están conscientes de su estado pecaminoso y que aún no conocen de la justicia de Dios.

“El Señor Jesús declaró que de ellos es el Reino de Dios (Marcos 10:13-16). En este caso, se cree que tales infantes, si mueren, serán protegidos por la gracia preveniente y automáticamente salvados de la condenación, dado que no tienen la capacidad de cumplir con la condición requerida para recibir la salvación”, explicó para Guíame Noticias Gospel.

Asimismo aseguró que si bien el ser humano nace en pecado, la palabra de Dios establece una distinción entre las personas mentalmente maduras e inmaduras que creen en el camino de redención a través de Cristo Jesús.

“Las personas adultas, mentalmente maduras, cuando creen en el Evangelio, escapan de la condenación, pero el Señor no quita el pecado de dentro de ellos. Aunque salvados por gracia, todavía tienen una naturaleza caída, una tendencia al mal”, dijo para destacar que hay muchos que confunden pecaminosidad con la punibilidad.

“Aunque somos redimidos por la sangre de Cristo, seguimos siendo pecadores por naturaleza. Y aunque tenemos la seguridad de la vida eterna y que no hay condenación para nosotros, todavía estamos sujetos al pecado. No es el hecho de que no pecamos lo que nos libra de la condenación, sino el recibir por fe la salvación por gracia en Cristo”, añadió.

La explicación que dio el teólogo es que el juicio divino conoce que los bebés no tienen el conocimiento del bien y el mal y que por tanto no realizan actos maliciosos conscientes de ello.

«Si bien los niños mentalmente inmaduros no son inocentes por nacimiento, ya que han heredado el pecado de nuestros primeros padres, son puros y viven en un ‘período de inocencia’, por así decirlo», afirmó.

De la misma manera dijo que en base a lo que dice el libro de Apocalipsis en cuanto a la lista de obras malas por las que los impíos serán condenados al infierno como la idolatría, la hechicería y la fornicación, es entonces cuando dice que no existen actos malos por los cuales los bebés sean juzgados ya que no tienen noción de que es el pecado.

“¿De qué malas obras acusará el Justo Juez a los infantes que ni siquiera han alcanzado la madurez necesaria para comprender qué es el pecado?”, preguntó.

“Si la muerte de una persona se produce en este período de la vida, se logrará por gracia preveniente: “De los tales es el Reino de Dios. Este argumento me parece bastante lógico. Pero sabemos que cualquiera que sea el criterio que use el Justo Juez, Él nunca condenará arbitrariamente a las personas”, añadió.

Compartiendo su misma visión, el autor cristiano Matt Perman dice que aunque todos están condenados por causa de la caída del hombre, el Señor solo ejecuta el juicio sobre aquellos que tienen la capacidad de comprender el pecado en el que se encuentran, la voluntad de Dios y la salvación que provee.

“Los bebés, creo, aún no tienen esta capacidad; y por eso, a la manera inescrutable de Dios, los pone bajo la sangre perdonadora de su Hijo”, escribió Perman en un artículo para el blog Volvamos al Evangelio.

“Dios en su justicia encontrará la manera de absolver a los niños moribundos de su depravación. Sin duda será a través de Cristo. Pero más allá de eso, estaríamos adivinando. Me parece que la hipótesis más natural sería que los bebés crecerán en el Reino (inmediatamente o con el tiempo) y por la gracia de Dios llegarán a la fe para que su justificación sea solo por la fe, al igual que la nuestra”, agregó citando una prédica de John Piper sobre ese tema.

“No son inocentes, sino culpables. Los está salvando porque, aunque son pecadores, en su misericordia desea que se ejerza compasión sobre aquellos que son pecadores y aún no tienen la capacidad de comprender la verdad revelada sobre Él en la naturaleza y en el corazón humano”, continuó.

Como una última afirmación, Perman dijo como consuelo a todos aquellos que han experimentado la pérdida de un bebé que es bueno saber el destino que ellos tienen cuando ya no están con nosotros, y así el corazón puede tener calma confiando en la bondad de Dios.

“Este fue el texto de George Müeller en el funeral de su esposa Mary, quien murió de fiebre reumática en 1860. Sus tres puntos fueron: ‘El Señor fue bueno e hizo el bien al dármela. El Señor fue bueno e hizo el bien, dejándola por tanto tiempo a mí. El Señor fue bueno e hizo bien al quitármela’”, citó.

“Este es el punto de partida, la bondad de Dios, esta es la esperanza para todos nosotros, la única esperanza. Nuestro cántico final es un llamado al Espíritu de Dios para que nos aleje de todo lo que en la tierra nos tiente a no creerlo”, finalizó.