Temidos por «decapitar» a sus enemigos, esta tribu remota comparte el Evangelio en Filipinas

El poder del Evangelio sigue transformando vidas, uno de los más recientes testimonios es el de una tribu conocida por decapitar a todo aquel que representaba una amenaza para ellos, los mismos ahora están predicando en distintas zonas alejadas de Filipinas.

Por muchos años, la tribu se encargó de que ningún forastero que se acercara a la tribu del pueblo Bugkalot regresara con vida, pues muchos de ellos eran decapitados; incluso en sus alrededores ellos eran muy temidos por sus radicales acciones.

En su historia, para la década de 1950 varios de ellos se convirtieron a Cristo e hicieron que con el trabajo misionero otros más pudieran conocer el Evangelio y cambiar totalmente, por lo que se convirtieron en facilitadores de ello hacia sus vecinos.

Uno de los que inició la tarea en el área fue Jen Hagen, quien era hija de los misioneros que llegaron por primera vez a la zona; según Baptist Press, ella fue la primera en ver como el Evangelio se multiplicó en muchos de ellos dentro de Bugkalot; asimismo ella se convirtió en misionera y junto a su esposo en 2005 viajaron hasta la tribu no alcanzada “Agta” para compartir la palabra de Dios.

“Dios plantó la idea en nuestros corazones de que las mejores personas para llegar a los Agta serían otras tribus. Inmediatamente pensamos en Bugkalot, y tan pronto como pudimos, volvimos a la aldea en la que crecí para hablar con muchos de los hombres que mi padre discipuló”, le dijo a Baptist Press.

El crecimiento que experimentaron les hizo fundar su propia agencia misionera junto a Hagen, quienes hasta ahora han enviado unos 20 misioneros a predicar a otras aldeas remotas bajo el nombre de Bugkalot Christians.

“Ha sido asombroso ver la transformación del Evangelio cerrar el círculo. Una tribu que traía la muerte por donde pasaba, se convirtió en apasionada colaboradora del Evangelio”, dijo ella.

“Para un pueblo muy centrado en la familia y aislado del resto de Filipinas, es un gran sacrificio abandonar el territorio tribal, aprender un nuevo idioma y cultura y estar separado de sus seres queridos. Dios usó su sacrificio de manera poderosa. Más de 20 iglesias fueron plantadas entre los Agta”, agregó.

El mensaje de Cristo hizo que la comunidad de Bugkalot desarrollara el amor por otros pueblos que no han sido alcanzados por el poder del Evangelio aun.

“Por ejemplo, todos pensaron que una aldea había sido aniquilada por completo por las luchas internas dentro de la tribu décadas antes, pero los líderes de la iglesia escucharon que algunos sobrevivientes se habían mudado”, explicó Jen.

“Ahora que el trabajo entre los Agta está más consolidado, estamos trabajando para expandir el modelo de pueblos tribales llegando a otros pueblos tribales a otros grupos en Filipinas. Ha sido un privilegio estar involucrado en la sociedad que Dios usó para construir su iglesia en las Filipinas”, finalizó.