Mexicana se convierte en la única mujer de su clase del 2022 en obtener una maestría en ingeniería de la USC

Cuando Karla López Sánchez dejó su natal Jalisco, México para emigrar a Estados Unidos a los 13 años de edad no entendía porque sus padres se separaban de ella y de su hermana.

Ahora, a sus 27 años, da gracias por el esfuerzo que hicieron, ya que esto le permitió obtener una educación de calidad que jamás hubiera podido tener en México.

Sánchez se graduó la semana pasada de la Universidad del Sur de California (USC) con una maestría en Ingeniería Eléctrica/Controles. Sánchez fue la única mujer mexicana que se graduó con este título y también fue la oradora de graduación para los estudiantes latinos.

Previamente Sánchez obtuvo su bachillerato en Ingeniería Eléctrica en la UCLA y es la primera en su familia en obtener su educación superior.

“Me gusta mucho la robótica y esa área que se llama controles y me encanta poder ayudar a personas con productos que les puedan facilitar sus vidas en el futuro”, dijo la recién graduada. “Mi último proyecto fue un mecanismo de respiración que se conectará a un robot el cual ayudará a los niños con problemas respiratorios”.

Sánchez dijo que el camino no ha sido fácil. Inicialmente cuestionó mucho la decisión de sus padres de enviarla a vivir con su abuela y tíos en Los Ángeles.

“Si los había visto pero no los conocía muy bien”, recordó la joven.

Sin embargo, desde pequeña había sido muy aplicada y una vez en Estados Unidos su plan por ser la mejor no se detuvo.

Recordó que uno de sus primeros paseos que tuvo como estudiante de preparatoria fue visitar los campus de la USC y UCLA. Desde el momento que vio ambas universidades se sintió que pertenecía ahí. No sabía cómo iba a costear los gastos pero sí sabía que los buenos grados serían de gran ayuda.

Así que se esforzó por aprender el idioma inglés para poder terminar el curso de Inglés como segundo idioma y comenzar sus clases regulares. Logró entrar a clases de honores y de Posición Avanzada (AP).

Se graduó de la preparatoria con un grado de 4.22 y fue aceptada en todas las universidades a las que solicitó incluyendo la UCLA.

“Esa era una de las escuelas de mis sueños”, contó.

Sin embargo, la buena racha duró poco ya que al enterarse del costo y que no calificaba para ayuda financiera tuvo que cambiar de planes. Se inscribió al colegio comunitario donde obtuvo títulos asociados en matemáticas, ciencias y física.

Poco después se enteró de una beca de la Fundación Jack Kent Cooke para todos los estudiantes sin importar estatus migratorio.

Su esfuerzo y tenacidad llevaron a Sánchez a ganar la beca la cual le permitió finalmente transferirse a UCLA y estudiar su carrera de ingeniería.

La misma fundación le financió los estudios para su maestría. Sin dudarlo dos veces Sánchez escogió la USC, esa universidad a la cual sabía que pertenecía desde que la visitó por primera vez en el grado 9.

Los buenos recuerdos permanecen

Sánchez dijo que no puede evitar sentir nostalgia de haber sido arrancada de su cultura, su idioma nativo y su país pero al final todo ha valido la pena. Dijo que aún mantiene muy buenos recuerdos de su niñez como los paseos que realizaba con su familia.

“Mi hermana y yo teníamos una niñera que nos cuidaba porque mis papás trabajaban todo el tiempo pero cuando estaban descansando íbamos a viajes familiares a alguna nueva ciudad o un nuevo estado”, contó la ingeniera.

Hace tres años sus padres y su hermano menor finalmente pudieron venir a Estados Unidos legalmente después que su hermana mayor, quien es ciudadana americana por nacimiento, les peticionó cuando cumplió los 21 años.

Sueño cumplido

Sánchez dijo que estaba muy emocionada de que su madre y sus hermanos pudieron asistir a su graduación para ver el fruto de sus decisiones.

“Me siento orgullosa de mí misma, especialmente porque siempre he sentido que uno hace lo mejor que puede con las cartas que se nos dan”, explicó la joven ingeniera. “Siento que la falta de oportunidad me empujó a hacer cosas imposibles, o tal vez fue solo la motivación y el impulso que tengo como persona, pero que estoy muy feliz de haber cumplido mis sueños”.

Sánchez dijo que también se enorgullece de haber sobresalido en una carrera predominantemente masculina donde en muchas ocasiones fue la única mujer y persona de color en el salón.

“Eso fue un desafío, pero me da esperanza ver que habrá un cambio y más personas de nuestra comunidad elijan estas especialidades porque realmente pertenecemos a cualquier salón de clases que queramos”, recalcó.

Sánchez dijo que trabajará de forma independiente en la ingeniería mientras finaliza la regulación de su estatus migratorio u obtiene un patrocinador.

También continuará trabajando en un pasatiempo que logró convertir en su negocio;

“La moda es una de mis aficiones. Me encanta decir eso porque hay una idea que las mujeres en ingeniería deberían ser de cierta manera y yo soy completamente femenina, me encanta el maquillaje y también estoy completamente metida en la ingeniería”, indicó. “Soy mexicana, soy inmigrante y soy ingeniera”.